LA GENITALIDAD EN LA ADOLESCENCIA


LA GENITALIDAD EN LA ADOLESCENCIA
                                Beatriz Elena Maya 6-11-2013

En el presente texto me propongo señalar que hay una diferencia radical entre la noción de sujeto desde el punto de vista evolutivo y pensarlo desde la estructura del lenguaje, tal como Jacques Lacan lo propone, de tal manera que no se puede hablar de un sujeto adolescente.
Freud habló de la adolescencia en su texto Tres ensayos para una teoría sexual, más precisamente de pubertad. A partir de acá podremos preguntarnos si se puede hacer una relectura de Freud con las propuestas de Lacan. Para ello tenemos que interrogar si ¿Lo que Freud propone en tres ensayos para una teoría sexual, es la constitución del sujeto del inconsciente, tal como lo define Lacan? Responderlo nos permitirá aclarar si cuando Freud habla de una doble acometida de la sexualidad, se refiere a dos momentos de estructuración, de tal manera que podamos afirmar que la adolescencia es un segundo momento lógico de estructuración subjetiva. ¿Se trata del Yo en la adolescencia o del sujeto del inconsciente?
Si volvemos al seminario dos, El yo en la teoría de Freud vemos a Lacan hacer ingentes esfuerzos por diferenciar el yo, del sujeto, relacionando este último con el corazón del ser y señalando que no es una entificación de este de lo que se trata. Así, podemos preguntarnos si la expresión “sujeto adolescente” no está entificando al sujeto del que se trata en psicoanálisis lacaniano y más bien, empleamos la palabra sujeto como persona, lo que nos situaría en un lugar distinto.
¿Qué autoriza a hacer estas preguntas? Habría varios frentes que permiten leer a Freud con Lacan, en relación al tema de la adolescencia. El primero es la teoría de la libido, el segundo la noción de objeto, el tercero las fases del desarrollo libidinal, el cuarto el primado de la genitalidad.
Tomemos uno de ellos. Es cierto que Freud plantea en Tres ensayos que en la pubertad hay un primado de la genitalidad, lo dice así:

“Con el advenimiento de la pubertad se introducen los cambios que llevan la vida sexual infantil a su conformación normal definitiva. La pulsión sexual era hasta entonces predominantemente autoerótica; ahora halla al objeto sexual. Hasta ese momento actuaba partiendo de pulsiones y zonas erógenas singulares qué, independientemente unas de otras, buscaban un cierto placer en calidad de única meta sexual; para alcanzarla, todas las pulsiones parciales cooperan, al par que las zonas erógenas se subordinan al primado de la zona genital” (Freud, 1978: 189)
¿Qué dice Lacan al respecto?

En el seminario uno, Los escritos técnicos de Freud, Lacan señala como, hablar de etapas o de evolución, era para Freud inspirarse en el pensamiento de su época, con una gran influencia de un texto de Ferenczi que planteaba las cosas de esta manera, pero también señala como repetir esto sin cuestionarlo es problemático:D3
“Freud se apoya en el artículo de Ferenczi-publicado en 1913-sobre el sentido de la realidad. Es muy pobre. Fue Ferenczi quien comenzó a meterle en la cabeza a todo el mundo los famosos estadios. Freud se refiere a ellos. En esa época estamos solamente en las primeras tentativas teóricas de articular la constitución de lo real y, para Freud, oír una respuesta fue de gran ayuda. Ferenczi le aportó algo, y Freud se sirvió de ello. (…) Este artículo de Ferenczi ejerció una influencia decisiva. Sucede con él como con las cosas reprimidas, su importancia es mayor cuanto menos se las conoce. Igualmente, cuando alguien escribe una insigne tontería, porque nadie la lea no deja de producir efectos. Porque, sin haberla leído, todo el mundo la repite” (Lacan, 1981: 195)



Insignes tonterías repetimos nosotros cuando nos situamos frente al otro como quien sustenta el saber y no sometemos la teoría a una revisión de fuentes directas, Lacan mismo señala algo que no marcha para él en Freud, pero lo argumenta a lo largo de su obra. Por ejemplo en el seminario 2 encontramos esto: D4
“También a esto se debe que cuanto más sabemos, mayores son los riesgos. Todo lo que les enseñan, de modo más o menos predigerido, en los pretendidos institutos de psicoanálisis -estadios sádico, anal, etc.-, todo eso es desde luego muy útil, sobre todo para los que no son analistas. Sería estúpido que un psicoanalista los descuidara sistemáticamente, pero es preciso que sepa que no es ésa la dimensión

en la que opera. El psicoanalista debe formarse, moldearse en un dominio diferente de aquel en que se sedimenta, en que se deposita el saber que poco a poco se va formando en su experiencia.”(Lacan, 1983: 36)



No es en la dimensión de los estadios que se enseña en la universidad, en la que opera un analista, eso se lo deja a la psicología evolucionista; es en lo que la experiencia analítica le permite, experiencia que no es otra que la del propio análisis a partir de la cual puede autorizarse para tenerla con otros.
Ahora bien, en el seminario cuatro La relación de objeto hay todo un capítulo bien interesante sobre el asunto de las fases del desarrollo a partir de la lectura que hace Lacan de Freud. En primer lugar nos indica que Los tres ensayos para una teoría sexual hay que leerlos con mucho cuidado, poniendo atención a las notas agregadas que son muy posteriores, por ejemplo, la teoría de la libido que aparece allí, es de 1920 después de Introducción al narciso. Así mismo, lo que introduce Freud en el texto La organización genital infantil, le permite autocorregirse. En tres párrafos Freud da cuenta de una enorme honestidad de investigador, de alguien que sabe y reconoce haberse equivocado y nos da una lección para seguir, en lo que a nuestros trabajos se refiere. Freud nos muestra los pasos que dio en su investigación así:D5
1. La fundamental diversidad entre la vida sexual de los niños y la de los adultos. 2. Pasaron al primer plano las organizaciones pregenitales de la libido, así como el hecho asombroso, y grávido de consecuencias, del arranque en dos tiempos del desarrollo sexual. 3. Por último, reclamó nuestro interés (dice Freud) la investigación sexual infantil, y desde ahí se pudo discernir la notable aproximación del desenlace de la sexualidad infantil a su con formación final en el adulto. (Freud, 1976a: 145)
¿Qué es lo novedoso que introduce? Cito: D6

En la página 63 de ese volumen consigno que «a menudo, o regularmente, ya en la niñez se consuma una elección de objeto como la que hemos supuesto característica de la fase de desarrollo de la pubertad. El conjunto de las aspiraciones sexuales se dirigen a una persona única, y en ella quieren alcanzar su meta. He ahí, pues, el máximo acercamiento posible en la infancia a la conformación definitiva que la vida

sexual presentará después de la pubertad. La diferencia respecto de esta última reside sólo en el hecho de que la unificación de las pulsiones parciales y su subordinación al primado de los genitales no son establecidas en la infancia, o lo son de manera muy incompleta. Por tanto, la instauración de ese primado al servicio de la reproducción es la última fase por la que atraviesa la organización sexual” (Freud, 1976b: 145-146)
Una primera corrección que hace a los Tres ensayos referida a que ya desde la infancia hay elección de objeto, fijémonos como señala el punto de una radical separación entre la infancia y la adultez, en relación al primado de los genitales de esta última. Sin embargo, acerca la infancia a la pubertad y la adultez con referencia a la elección de objeto. Pero la máxima corrección que hace es en este párrafo.D7
Hoy ya no me declararía satisfecho con la tesis de que el primado de los genitales no se consuma en la primera infancia, o lo hace sólo de manera muy incompleta, La aproximación de la vida sexual infantil a la del adulto llega mucho más allá, y no se circunscribe a la emergencia de una elección de objeto. Si bien no se alcanza una verdadera unificación de las pulsiones parciales bajo el primado de los genitales, en el apogeo del proceso de desarrollo de la sexualidad infantil el interés por los genitales y el quehacer genital cobran una significatividad dominante, que poco le va en zaga a la de la edad madura. El carácter principal de esta «organización genital infantil» es, al mismo tiempo, su diferencia respecto de la organización genital definitiva del adulto. Reside en que, para ambos sexos, sólo desempeña un papel un genital, el masculino. Por tanto, no hay un primado genital, sino un primado del falo (Freud, 1976c: 146)


Es excelente esta cita para leer nuevamente los tres ensayos y darnos cuenta que Freud introduce un elemento estructural, el falo, que salva la concepción de sujeto que tenemos en el psicoanálisis y que nos separa de la idea genetista del desarrollo. Es justamente lo que anunciaba atrás acerca de lo que Lacan introduce en el seminario cuatro, en el cual se esfuerza por mostrarnos su lectura de las fases del desarrollo con su teoría significante, por eso, el llamado período de latencia es leído por Lacan como: “conservación del objeto en la memoria, es decir, transmisión significante” (Lacan, 1994:55) ¿Qué quiere decir

esto? ¿Qué implicaciones tiene pensar las fases como desarrollo y pensarlas en el orden significante? Pareciera cuestionar el período de latencia como la espera vacía de un renacer de la sexualidad; la sexualidad con sus objetos ya elegidos está allí, como dice, en la memoria, es decir que cuenta por siempre. Más adelante en esta lección, Lacan dirá: D8
… La relación pregenital sólo puede aprehenderse a partir de la articulación significante del Edipo. Las imágenes y los fantasmas que constituyen el material significante de la relación pregenital provienen en mismos de una experiencia que se ha producido en el contacto con el significante y el significado. El significante extrae su material de alguna parte en el significado, de cierto número de relaciones vivas, efectivamente ejercidas o vividas. Todo este pasado es tomado a posteriori y entonces se estructura aquella organización imaginaria que ante todo se presenta, en cuanto la descubrimos, con un carácter paradójico. Más que concordar con ella, se opone a la idea de un desarrollo armónico regular. Se trata por el contrario de un desarrollo crítico, en el cual desde el origen los objetos, tal como se les llama, de los distintos períodos, oral y anal, ya se toman por algo distinto de lo que son. Se trata de objetos ya trabajados por el significante, y revelan estar sometidos a operaciones de las que es imposible extraer la estructura significante. (Lacan, 1994: 56)
Como vemos introduce la teoría del objeto en la red significante. Para explicar este asunto, Lacan toma la vía del objeto y de la falta, construyendo con estos dos elementos las nociones de frustración, castración y privación, con las cuales trabajará a lo largo de su obra. Nos presenta la relación pregenital como el efecto de un a posteriori del lenguaje, nunca como una fase sexual que antecede o sigue a otra. Además la califica de imaginaria e introduce el problema que se constituirá en el acmé de su obra, el referido a la imposibilidad de la relación sexual, como efecto de la marca del lenguaje.
Con este panorama introducido por Lacan podemos preguntarnos ¿por qué Freud no corrigió las siguientes ediciones cambiando sencillamente la idea vieja por la nueva? Tal vez quería mostrarnos cómo se conduce la construcción de una disciplina nueva; lo importante es el nuevo aporte. Así mismo, vemos como en este punto, es imposible leer a Freud sin Lacan porque corremos el riesgo de pensar la teoría psicoanalítica en el campo de las disciplinas genetistas o del desarrollo y no incluirlas dentro de la teoría de la estructura del lenguaje. Es lo que continuará haciendo Lacan en su obra, así en el seminario cinco Las formaciones del inconsciente en el que está hablando de la no

respuesta del Otro, lo que reenvía al sujeto a su propia demanda, en este punto afirma que: D9
“El horizonte de esta no respuesta del Otro es lo que vemos dibujarse en el análisis, porque al principio el analista no es más que el lugar de la palabra, una oreja que escucha y no responde. (…) esto es lo que empuja al sujeto a desprenderse de aquellas formas de la demanda que se nos manifiestan en filigrana en su discurso en forma de lo que llamamos fase anal, fase oral, fase de todas las formas que ustedes quieran ¿qué queremos decir cuando hablamos de fases? No olvidemos que nuestro sujeto no vuelve progresivamente en nuestra presencia al estado de nicho de pecho. No nos entregamos a una operación de faquir que vería al sujeto remontar el transcurso del tiempo y reducirse al fin a la simiente que lo engendró. De lo que se trata es de significantes. Lo que llamamos fases oral, anal, es la forma en que el sujeto articula su demanda mediante la aparición - en su discurso, en el sentido más amplio, en la forma en que se presentifica ante nosotros su neurosis- los significantes que se han formado en tal o cual etapa del desarrollo, y le servían para articular su demanda en las fases recientes o más antiguas.” (Lacan, 1999: 487)
En este seminario Lacan inicia la construcción del grafo del deseo con el que explicará nociones como necesidad, demanda y deseo; tres elementos estructurados a partir del lenguaje. Así la necesidad deja de ser biológica, en el ser humano, al ser atravesada por el lenguaje, lo que instaura una falta y como efecto, la discordancia entre la necesidad y el objeto, originándose la demanda que se dirige al Otro del lenguaje, del cual no se obtiene respuesta, pero que es condición necesaria para que surja un sujeto. Según Lacan, esta misma experiencia, que es vivida por todo sujeto en su propio origen, es repetida en la experiencia analítica, en la cual la demanda va a tomar un lugar importante. Ahora bien, en este seminario avanza con respecto a lo dicho en el anterior, en lo que las fases del desarrollo se refiere, puesto que claramente nos dice que dichas fases son formas de la demanda que se hacen con significantes y que es esto lo que ha de escuchar el analista, no fijarse en fenómenos a los que pueden reducirse tales fases; de este tipo de escucha es posible que se deriven las distintas formas de pensar y aplicar el psicoanálisis como un manual de fases superadas o no y, por lo tanto, pensar la clínica como el intento de hacer madurar una persona. Es la crítica que Lacan hace a los postfreudianos a lo largo de su artículo La dirección de la cura y los principios de su poder.

En este mismo seminario cinco Las formaciones del inconsciente, Lacan viene hablando de la relación del obsesivo al falo y nos entrega una reflexión muy interesante al respecto, dice: D10
“Las perpetuas ambigüedades que se ponen de manifiesto en relación con el estadio genital y el estadio fálico - ¿Se ha alcanzado el uno o el otro, ha alcanzado el niño el estadio genital antes del período de latencia, o se trata simplemente de un estadio fálico?, etcétera- Serían quizás menos oscuras si se ve que estadio fálico quiere decir simplemente acceso del deseo genital a nivel de la significación. Son dos cosas distintas. Esto se ha abordado, en primer lugar, diciendo que el niño sólo tenía que acceder al estadio fálico y muy probablemente es verdad, aunque se pueda discutir la cuestión de si la actividad autoerótica no sería genital, lo cual, a fin de cuentas, también es verdad. Pero esto no es lo importante para nosotros. No se trata del deseo genital que, en efecto, parece surgir como algo que representa un primer desarrollo de la evolución fisiológica, sino de su estructuración en el plano fálico, y esto es lo decisivo para la continuación de la neurosis”. (Lacan, 1999: 496)



Para Lacan hay una diferencia entre pensar la genitalidad como algo bilógico o pensarla como referida al falo o sea al significante. Sitúa el falo como condición para la posibilidad de la genitalidad, es decir, que la sexualidad humana, a diferencia de la animal está atravesada por el significante falo, el significante de la castración.
Párrafo contundente para demostrarnos como podemos perdernos en las fases del desarrollo psicosexual, si no se considera que significación fálica quiere decir el paso por la castración, es decir, la sexualidad en el orden significante y no en una evolución biológica. Además que la estructuración se da a partir de lo que la significación fálica produce, aquella que el lenguaje desde, el inicio, introduce. Por eso en el seminario anterior a este, el cuatro La relación de objeto ha resaltado que se trata de fases preedípicas y no pregenitales porque justamente lo que quiere señalar es que el Edipo, que él piensa en términos de la metáfora paterna, es decir, de una articulación significante, que introduce la castración, organiza dichas fases.
Entonces si tenemos en cuenta lo dicho por Lacan en relación a que las fases son formas de la demanda, lo que hace que estas dejen de ser un desarrollo psicosexual, la fase genital

es una entre otras. Así la famosa frase de Freud Wo Es war, soll Ich werden, entendida de tantas maneras y que Lacan intenta hacer volver a su verdadera significación, es interpretada por él aquí, como “Soy en el propio lugar que ocupa el falo en la articulación significante”, un tema que será motivo de muchas reflexiones por parte de Lacan, pero que en este momento permite pensar el final, a partir de la fórmula freudiana, como reconocerse como falta en la estructura significante, es decir la imposibilidad de ser nombrado por el Otro.
A partir de este seminario y más afinado en el seis, El deseo y su interpretación, Lacan demostrará que del sujeto del cual él habla, es algo que está más allá del yo, es el sujeto del inconsciente articulado a partir de la demanda, el sujeto de la enunciación, sujeto confrontado con la castración que en el grafo se escribe a partir de lo cual hará de su yo un síntoma. Podemos verlo en el grafo así:D11




Por lo tanto, dicho sujeto, efecto de la estructura, no se reduce al yo imaginario, el que él escribe i () en el grafo. Siendo las fases, formas de la demanda, no podremos asociarlas a un desarrollo físico, ni mucho menos condicionarlas un tiempo cronológico determinado. Además, de dicho sujeto de la enunciación sólo podremos saber a través de la experiencia analítica como una decantación del trabajo.

La adolescencia es conocida por un “primado genital”. Al respecto, en el seminario 7 La ética, a Lacan no le parece tan seguro afirmar esto, extrae del mismo Freud la metáfora de los vasos comunicantes que aluden a la cadena significante, es decir que está pensando la pulsión en términos significantes y no en el sentido de un desarrollo, por otro lado, es evidente que no cree en una pulsión genital definitiva sino que, siempre se trata de subrogados, lo que luego acuñará con la frase: “No hay proporción sexual” de la que podemos decir que resume la idea de la in existencia de un objeto definitivo para la pulsión y del no encuentro genital de los sexos. En el seminario catorce, La lógica del fantasma va a demostrar matemáticamente por qué la relación genital no existe, resalto un pequeño párrafo: D12
En medio de lo cual debo retomar brevemente lo insuficiente de la definición que se nos da en el registro de una homilía bendita, respecto de eso que se llama el estadio genital, sobre lo que haría a la estructura ideal de su objeto. No es vano remitirse a esta literatura; que la dimensión tiene la ternura que se evoca sea algo respetable, no es cuestionable, sino que se la considere como una dimensión de alguna manera estructural. He aquí sobre lo que no creo vano apartar una contestación.”(Lacan, 1966-1967: s/e)
Hay un cierto tono de ironía en la expresión homilía bendita, pues lo que va a demostrar a continuación es cómo esto no es posible.
Entonces cuando hablamos de adolescente o de la adolescencia como un momento especial, tal vez nos referimos a la manifestación sintomática del yo, sin olvidar que allí hay respuestas estructurales particulares que hacen que no podamos hablar del sujeto adolescente como una generalidad sino del sujeto del inconsciente propiamente dicho, sujeto que sólo emerge en la experiencia analítica.
Por lo anterior, no hay que esperar la edad de la adolescencia para que el sujeto sepa de la no proporción sexual, del desencuentro en la sexualidad, de la castración, esto lo sabe desde que es tocado por el significante.
Ahora vayamos a otro asunto propuesto por Freud con respecto a la adolescencia:D13

“El hecho de la acometida en dos tiempos del desarrollo sexual en el ser humano, vale decir, su interrupción por el período de latencia, nos pareció digno de particular atención. En ese hecho parece estar contenida una de las condiciones de la aptitud

del hombre para el desarrollo de una cultura superior, pero también de su proclividad a la neurosis.” (Freud, 1978: 214)
Está hablando de un desarrollo lineal que se interrumpe; no habla de estructura, pero lo dice en los Tres ensayos que luego cuestionará con La organización Genital infantil que hemos comentando. Recordemos que allí Freud se corrige con respecto a la separación que hizo de la sexualidad infantil y la del adulto; precisamente esa separación la haría la latencia, a partir de esto podemos preguntarnos por el verdadero estatuto de la latencia. Recordemos que Freud se autocorrige diciendo que no hay tal separación y que la única diferencia que hay es la genitalidad, que ya vimos, pasa a un segundo plano, para dar relevancia a lo fálico, que Jacques Lacan retoma para pensar la sexualidad en el orden de la estructura del lenguaje. Además, como acabamos de decir en Lacan, la genitalidad está desde el inicio. Plantear un doble momento de estructuración de la sexualidad, que estaría acorde con el planteamiento de Freud, sería es mezclar dos asuntos que no se pueden confundir.
Cuando Freud habla del período de latencia, plantea que es un periodo propio para desarrollar una cultura superior. ¿Qué quiere decir con esto? En el apartado Formación reactiva y sublimación dice: D14
¿Con qué medios se ejecutan estas construcciones tan importantes para la cultura personal y la normalidad posteriores del individuo? Probablemente a expensas de las mociones sexuales infantiles mismas, cuyo aflujo no ha cesado, pues, ni siquiera en este periodo de latencia, pero cuya energía -en su totalidad o en su mayor parte- es desviada del uso sexual y aplicada a otros fines. Los historiadores de la cultura parecen contestes en suponer que mediante esa desviación de las fuerzas pulsionales sexuales de sus metas, y su orientación hacia metas nuevas (un proceso que merece el nombre de sublimación), se adquieren poderosos componentes para todos los logros culturales. Agregaríamos, entonces, que un proceso igual tiene lugar en el desarrollo del individuo, y situaríamos su comienzo en el período de latencia sexual de la infancia. (Freud, 1978: 161)



El tema central aquí es la sublimación entendida como renuncia a la sexualidad y el mismo Freud corregirá esta noción diciendo que se sublima con la pulsión, por otro lado,

Freud hace depender el displacer en este período, de no poder acceder a la reproducción, lo que constituye un argumento algo prejuiciosos, lo dice así:D15
Puede, asimismo, arriesgarse una conjetura acerca del mecanismo de tal sublimación. Las mociones sexuales de estos años infantiles serían, por una parte, inaplicables, pues las funciones de la reproducción están diferidas, lo cual constituye el carácter principal del período de latencia; por otra parte, serían en sí perversas, esto es, partirían de zonas erógenas y se sustentarían en pulsiones que dada la dirección del desarrollo del individuo sólo provocarían sensaciones de displacer. Por eso suscitan fuerzas anímicas contrarias (mociones reactivas) que construyen, para la eficaz sofocación de ese displacer, los mencionados diques psíquicos: asco, vergüenza y moral. (Freud, 1978: 162)
Vale la pena revisar la teoría de la sublimación para darse cuenta que toma otro rumbo con Lacan, pero no sin el mismo Freud, lo cual pone en cuestión este planteamiento, por otro lado Lacan nos enseña que la sexualidad siempre es perversa, dejando el fin sexual de la reproducción fuera de curso. Además debemos considerar una lectura de Freud con Freud y someter estos párrafos a una revisión de la misma manera que él mismo revisó la separación tajante que hizo del niño y del adulto.
Si no podemos considerar el tiempo cronológico en la constitución subjetiva, desde la perspectiva de la estructura del lenguaje, no se podría decir que Lacan introduce los tiempos lógicos y que estos son aplicables a la sexualidad del niño, luego adolescente. Lacan habla de los tiempos lógicos resolviendo un acertijo y con esto, quiere plantear precisamente la estructuración, a partir de un tiempo retroactivo, del sujeto del inconsciente como venimos diciendo. No sería posible trasladar lo que es una noción de tiempo lógico a un tiempo cronológico, diciendo que en la adolescencia hay una retroacción de la infancia.
Insistamos en que Lacan introduce la llamada genitalidad en la lógica significante, así lo vemos en su artículo La significación del falo, definiendo el falo como el significante del deseo. Así mismo encontramos un capítulo del seminario 10 La angustia en el que Lacan se aplica a estudiar las fases del “desarrollo” anal, oral, fálica y nos aclara que de la subjetividad que habla no es psicológica ni desarrollista y dice: “ A estos accidentes del desarrollo que acabo

de enumerar, a las particularidades anatómicas de las que se trata en el hombre, siempre se añade el efecto de un significante cuya trascendencia es pues evidente respecto al mencionado desarrollo”(Lacan, 2006:320).
¿Cómo entender esto? En la última parte del seminario mencionado, Lacan está explicando los pisos de la constitución del objeto y para ello se ocupa de la demanda, del deseo y del goce del Otro que se ponen en juego en la relación que el sujeto establece con dicho Otro. Si consideramos que la demanda pasa por el significante, y que es a partir de esta que se constituyen los objetos que van a determinar las llamadas fases, esto nos sitúa por fuera de toda concepción de desarrollo bilógico para colocarnos frente a un sujeto efecto del lenguaje. Por esto no encontraremos en Lacan una idea de fases de desarrollo biológicas, sino momentos estructurales.
Creo que el gran aporte que este autor hace a la lectura de Tres ensayos para una teoría sexual es, haber pensado la propuesta freudiana desde la perspectiva del significante, lo que hace que allí donde en Freud se lee algo netamente biológico, Lacan lo sitúa en la lógica del lenguaje, por ejemplo los famosos estadios del desarrollo psicosexual, como formas de la demanda, material para la escucha analítica. Así es sospechoso un trabajo de investigación que sólo se apoye en los Tres ensayos sin pasar por la revisión del mismo Freud y de los adelantos que hace Lacan a partir de dicho texto. De no hacerlo podemos caer en la psicologización del psicoanálisis pensando la adolescencia como una noción central, que desvía del verdadero interés de la experiencia analítica: producir el sujeto del inconsciente como un agujero de la estructura.
Hablar entonces de sujeto adolescente introduce un malentendido porque suponemos que se trata del sujeto del inconsciente, cuando realmente hablamos del yo, otra cosa es decir el sujeto en el adolescente que sería el mismo que en cualquier otra edad. No hay que esperar la adolescencia para encontrarse con la no proporción sexual, esta, la introduce el lenguaje al tomar el cuerpo de un sujeto y marcarlo con la castración, lo que hace que la respuesta sea siempre la espera permanente de una complementariedad, solo la experiencia analítica, llevada hasta el final, le permite al esperanzado percatarse de la imposibilidad.





Referencias bibliográficas

Freud, S., (1978) Tres ensayos para una teoría sexual. En Obras completas (Tomo VII). Buenos Aires (Argentina): Amorrortu editores (Trabajo original publicado en 1905)
-(1979) La organización genital infantil (una interpolación en la teoría de la sexualidad) . En Obras completas (Tomo XIX). Buenos Aires (Argentina): Amorrortu editores (Trabajo original publicado en 1923)
Lacan, J., (1981) El seminario de Jacques Lacan, libro 1, Los escritos técnicos de Freud. Buenos Aires, Argentina: Editorial Paidós, p 195
- (1983) El seminario de Jacques Lacan, libro 2, El yo en la teoría de Freud y en la técnica psicoanalítica. Buenos Aires, Argentina: Editorial Paidós.
-(1994) El seminario de Jacques Lacan, libro 4, La relación de objeto. Buenos Aires, Argentina.
-(1999) El seminario de Jacques Lacan, libro 5, Las formaciones del inconsciente. Buenos Aires, Argentina: Editorial Paidós
-(2006) El seminario de Jacques Lacan, libro 10, La angustia. Buenos Aires, Argentina: Editorial Paidós
-(1966-1967) El seminario de Jacques Lacan, libro 14, La lógica del fantasma,
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