viernes, 14 de marzo de 2014

El autismo y el trabajo institucional


INTERVENCIÓN de
CONSTANZA NUMHAUSER

23 de febrero 2013

En las reuniones de RHIPNA ( Red Hispanohablante de Psicoanálisis con Niños y Adolescentes)

EL AUTISMO Y EL TRABAJO INSTITUCIONAL


DESCRIPCIÓN GENERAL DE LA INSTITUCIÓN.


En esta oportunidad hablaré del trabajo que se realiza en una institución en la cual llevo algún tiempo trabajando.
La institución  posee cuatro servicios, el colegio, los talleres, un piso tutelado y la residencia. El trabajo que se lleva a cabo se realiza tanto con niños como con adultos de diferentes características, sin embargo el denominador común es un diagnóstico de  autismo, junto a otras patologías orgánicas en algunos casos.

Particularmente en la residencia, trabajamos con pacientes bastante comprometidos por la enfermedad, que requieren de un apoyo constante  para el manejo  de las emociones, la regulación y expresión de sus deseos, frustraciones y sus conductas, así como para desarrollar vías de comunicación alternativas en algunos casos.

Sus  particulares características y sintomatologías, como las dificultades familiares  han hecho que sus familias no hayan tenido los recursos o las herramientas para seguir con ellos. Así la residencia se transforma en su nueva casa, donde pasan la mayor parte del tiempo, junto a sus compañeros y a los educadores.
Espacialmente el lugar se encuentra dividido en tres módulos,  uno de niños, y dos de adultos, separados según el grado de autonomía y de compromiso de la enfermedad que los pacientes poseen. 

Ahora bien, el trabajo que se realiza dentro de la residencia, se encuentra dividido en cuatro franjas horarias donde trabajan cuatro educadores  en cada turno. Así de lunes a viernes, existe el turno de mañana y tarde, (donde llevan a cabo una serie de talleres) el turno de fin de semana (enfocado principalmente al tiempo libre) y el de noches (que resguarda la integridad física y psíquica de los chicos durante este periodo).

Sin contar al equipo de dirección, coordinación, cocina y limpieza, la institución consta de 36 pacientes y 48 profesionales que realizan atención directa. En relación a las características de los educadores, los equipos son más o menos estables, al ser personas de referencia y tutores, lo cual dota de continuidad a los pacientes. De este modo se les entrega  a los chicos un grupo humano con características más o menos estables que ofrece una rutina similar todos los días del año. Sin embargo es interesante decir, que a pesar de la estabilidad que pueden entregar las mismas personas que trabajan en el servicio, ellas también  dotan a los días de diferencias (en términos de la subjetividad de los  educadores y sus consiguientes equipos)  en relación al modo de hacer y gestionar tanto las actividades como las dificultades que pueden ir surgiendo a lo largo del día. Sin embargo, todos  de un modo u otro, direccionan sus intervenciones desde un ámbito que potencie la educación, tanto en términos de desarrollar  vías de comunicación,  auto-regulación,  control de impulsos,  contención de las ansiedades, deseos y necesidades, así como la  autonomía de los pacientes.

Ahora bien, me gustaría destacar que para hablar de institución y problematizar la idea del efecto que ésta genera en sus habitantes, haré una pequeña referencia a dos casos clínicos, digo pequeña porque más que nada me interesa destacar en términos generales  la evolución que están o han experimentado los pacientes, ya que mi interés principal es alzar preguntas sobre el cómo  y el por qué la institución genera efectos  tanto educativos como terapéuticos en los pacientes.

Luego de un recorrido de aproximadamente  un año por la institución he tenido  la oportunidad de ver, desde la distancia y desde la rotación por los distintos espacios y momentos de trabajo, el movimiento y la evolución que algunos niños y adultos han dado desde su llegada a la institución.  Independientemente del particular procesos de adaptación necesario que  se pone en juego en todos los pacientes.

Recuerdo haber trabajado casi a su llegada con un niño, que lleva algo más de un  año en la institución. En relación a sus características, podría decir que tenía  una ausencia del lenguaje, aunque verbalizaba algunos neologismos. En términos comportamentales poseía constantes explosiones de ansiedad  que se traducían en unos fuertes movimientos y golpes hacia el otro, para luego volver a momentos de tranquilidad. Estas actitudes generaban mucha confusión y angustia, tanto para él y  sus compañeros como para  el equipo. Ya que a  la vez  ponían en riesgo su integridad física. Ahora con el paso del tiempo, y viéndolo en retrospectiva ha existido un gran movimiento en este niño. Estas irrupciones de angustia y de movimiento  han bajado considerablemente y han dado paso a que aparezca un niño dulce y servicial capaz de expresar su angustia y ansiedad con algunas palabras que ha ido adquiriendo, al paso que el mismo se genera autocontrol.

En este sentido, ¿Será posible pensar que la extrema angustia que experimentan los sujetos con autismo, al ser contenida posibilita dar paso a otras adquisiciones? Y también, ¿Qué es lo que genero este movimiento?  ¿Qué es lo terapéutico y educativo?

Otro paciente que destaco, y que posee algún aspecto similar con el anterior, aunque es radicalmente distinto. Es un chico que ha entrado a la institución hace aproximadamente un año. Posee un lenguaje adquirido aunque hace uso de éste generalmente para expresar, por medio de frases repetitivas o palabras sueltas,  elementos que guardan relación con su historia familiar.

Este chico experimenta altos grados de ansiedad, los cuales se traducen en insomnio, inquietud motora donde no deja de deambular por el espacio lo cual va acompañado con un lenguaje muy repetitivo, expresando un alto grado de confusión mental. También posee fuertes crisis de agresividad y de violencia. Sin embargo, desde su llegada a la institución hasta ahora es capaz  de ir participando poco a poco y durante cortos periodos de tiempo de las diferentes actividades y talleres que realizan sus compañeros, logrando paulatinamente tolerar la presencia de los demás. Trabajo antes imposible.
Este caso en particular ha generado  un  proceso muy complicado tanto para el chico como para quienes trabajan con él, ya que ha producido movimientos complejos  que nos obligan a cuestionar nuestras propias actuaciones y modos de trabajo.

Ahora bien, cuando se presentan casos de estas características, donde existe una gran angustia que va acompañada a crisis violentas de los chicos. ¿Qué es lo que logra delimitar la angustia? ¿Es la propia institución, en sí misma, en términos de organización o las personas que la forman?

Esta institución, nace como un lugar educativo para todos sus pacientes, en tanto entrega una particular y constante rutina y marco de intervención que sostiene, apoya y estructura la psiquis de los pacientes. Esto se lleva a cabo por medio de una estabilidad, tanto de los horarios  de trabajo como de las personas que conforman los equipos y que por lo tanto se transforman en referentes para cada uno de los pacientes.

En este sentido me pregunto,  ¿La estructura misma de la institución, en términos de rutina, organización de espacio e intervenciones, es la que genera efectos del orden terapéutico y educativo en los chicos? Quizás la estructura y organización de la institución; horarios establecidos, rutinas, actividades específicas;  genera un cambio en los chicos. Entonces, ¿Lo terapéutico y educativo se consigue por el propio dispositivo institucional al margen de los profesionales que la componen? La institución  dota de estructura,  límites y un encuadre particular desde donde los pacientes pueden moverse, ¿Es eso lo que les permite desarrollarse y estructurarse psíquicamente? Ahora bien, pensando en la angustia y en el espacio necesario para que esta se exprese y regule, ¿Cuál es el aporte de los profesionales?

La institución posee un gran número de educadores, que aunque sea verdad que existe un movimiento en cuánto a rotación de personal, muchos de ellos se constituyen como figuras estables y referentes para los pacientes.  ¿Habrá un trabajo en términos de vínculo y relación que llevan a cabo y que posea influencia en los chicos?  

Creo que es muy difícil separar, la organización y las personas, del  trabajo que se realiza,  ya que ¿Cómo podemos pensar a una institución sin las personas que la conforman? Personas que desde sus propias particularidades y subjetividades, confluyen y desarrollan trabajos y dinámicas grupales y particulares que dotan de un sello que diferencia el trabajo de las instituciones.

Por último, considero que todo ejercicio de reflexionar y de preguntarse sobre el trabajo que llevamos a cabo,  permite que no sólo los chicos y los profesionales que trabajan  nos movilicemos, sino también la institución. Ningún trabajo de estas características se encuentra acabado ni posee pautas determinadas e inflexibles de actuación, todo debe estar dispuesto a ser re-analizado y pensado.

En este sentido, las problemáticas y dificultades que nos presentan este tipo de pacientes como otros, nos obligan constantemente a preguntarnos y evaluar nuestro trabajo y las capacidades de la institución. Es por esto que considero que este tipo de situaciones hace que la institución se transforme en un lugar vivo y con movimiento. Quizás este es un aspecto positivo  que nos entregan los pacientes, al ponernos en situaciones que cuestionan nuestro trabajo y el de la institución.


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